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19 de agosto de 2016

La superstición en la masonería

14:09
Gato negro

Constantemente nos enfrentamos a las suposiciones e interpretaciones derivadas de la imaginación de propios y extraños. Nos topamos con grandes suposiciones basadas en la superstición y no en la ciencia. La masonería debe ser comprendida en un espectro amplio, eso es cierto, sin embargo es común que hermanos de todos sitios recurran a ideas extrañas para explicar el simbolismo masónico, cuestiones como "La masonería proviene de visitantes de otro planeta" son precisamente las que han dañado la imagen que la institución tiene en el mundo, es por eso que el día de hoy en El Blog del Masón, les traemos el siguiente artículo: "La superstición en la masonería", esperamos que les agrade.

Antes de iniciar debo hacer la aclaración de costumbre: En este artículo no encontrarás palabras sagradas, tocamientos ni formas de reconocimiento alguno entre los masones.

Sin más por añadir, ¡comenzamos!

Cuando se pasan las puertas de un edificio masónico por primera vez, todos experimentamos sensaciones diversas, personalmente escepticismo y en gran medida desconfianza, probablemente derivadas ambas de un apego a mis creencias y a la siempre combativa soberbia. De un momento a otro las dudas se van despejando y eventualmente se van los prejuicios para abrir paso a una mente más liberal y más receptiva. Hoy les traemos un artículo que busca ser objetivo pero que curiosamente deja la invitación para que cada uno se formule su propio criterio.

Superstición es la creencia contraria a la razón que atribuye una explicación fuera de lo normal a la generación de los fenómenos y sus resultados. En este sentido, los hechos que son catalogados de superstición son aquellos que no cuentan con una comprobación científica fehaciente. De aquí deriva una pregunta: ¿la fe religiosa es  superstición? La respuesta varía dependiendo de la percepción particular pero por lo menos en definición no. A decir de la RAE:

"superstición es una creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón". 

Entonces nos encontramos en un bache, ya que si la fe religiosa no se encuentra en el campo científico entonces la podríamos catalogar de superstición, sin embargo la fe tiene algunas diferencias marcadas, por ejemplo, en la superstición, la fuerza supranatural que actúa es arbitraria y disgregada de las demás, mientras que una religión tiene un sistema teológico y filosófico que afirma la existencia de un ser superior que actúa sobre todo. Y en segundo lugar, de cada religión se deriva, además de la espiritualidad, una moral, mientras que en numerosas supersticiones sólo se necesita la actuación del individuo para tener suerte o desgracia. Por último, la religión no busca la verdad, solo busca el agrado del ente o entes superiores a fin de ser “salvo”, mientras que la superstición afirma por sí misma ser la verdad sin necesidad de pasar por el proceso científico, por lo cual la fe religiosa y la superstición no comparten características.

Por otro lado tenemos algunas cosmovisiones esotéricas herméticas que han considerado los estados de conciencia alterados como una prueba de la existencia de sus creencias. Su conocimiento parte de fuentes totalmente diferentes a las de la ciencia y la técnica. Son fruto del desarrollo de supuestas capacidades en el individuo que le hacen pasar los límites de la percepción sensorial normal. Lo anterior mediante meditación, autosugestión, privación del sueño, ayuno, deshidratación, drogas, intoxicaciones, etc. Los creyentes de estos métodos aseguran experimentar la realidad más allá de la normalidad, lo cual definen como otro nivel de conciencia, lo cual dejo a su consideración y siempre partiendo de que la superstición se alimenta de la creencia en ella misma.

Ahora pasemos a la ciencia, entendida como: 

"El conjunto de conocimientos objetivos y verificables sobre una materia determinada que son obtenidos mediante la observación y la experimentación".

Para ello contamos con una herramienta llamada predicción, misma que constituye una de las esencias claves de la ciencia. Así, el éxito se mide por el éxito o acierto que tengan sus predicciones. La predicción en el contexto científico es una declaración precisa de lo que ocurrirá en determinadas condiciones. Se puede expresar a través del silogismo: "Si A es cierto, entonces B también será cierto." Entonces, regresando al campo de la superstición, es poco probable que tirar sal o ver un gato negro nos traiga mala suerte ya que las condiciones establecidas no tienen relación de probabilidad alguna y aún con ello la superstición afirma su veracidad hasta el punto de hacernos creer en ella.

Por último tenemos a la Charlatanería que suele confundirse no erróneamente con el esoterismo o el ocultismo, pues a menudo los charlatanes se presentan como astrólogos, adivinos, numerólogos, médicos, curanderos, líderes espirituales y vendedores de remedios milagrosos y en general maestros de cualquier ciencia de la época. Prácticas que dependen de la ingenuidad de la gente. Todo charlatán debe tener alguna habilidad especial; la más común es el don de la palabra, mediante la que logra embaucar a su audiencia, por lo general inculta en la temática que el charlatán postula. Otra de las más comunes es la prestidigitación (movimiento rápido de las manos), mediante la cual se hacen los cambios oportunos de productos que entregan o reciben. A menudo los poseedores de la primera habilidad mencionada se asocian con los de la segunda, para mejor llevar a cabo sus estafas.

La fe no tiene por qué ser relacionada con la superstición a pesar de que ninguna se relacione íntimamente con el método científico más aún porque diversas religiones como el cristianismo no tienen a la razón como algo ajeno a su credo, al contrario de la superstición que por definición la excluye. Por su parte la ciencia no se encuentra peleada con la fe, al contrario, cada vez se acortan más los caminos entre ambas, algo que personalmente celebro pues tal vez algún día compartan el mismo camino. Y por último la charlatanería, usada por diversos personajes a lo largo de la historia sobre todo hoy en día para enriquecerse abusando de la confianza, la fe, las supersticiones y sobre todo la ignorancia de la gente.


Curioso el masón, ¿No? Tan libre pensador y tan celoso de su fe como un buen científico que a la vez es el más devoto de los creyentes.

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Maestro Masón.

16 de agosto de 2016

Masonería, controlando las pasiones: Codicia

15:22
Infierno de Dante

La masonería es un espacio para el perfeccionamiento humano, sin embargo no podríamos perfeccionar nada sin antes reconocer nuestros defectos. Las pasiones, los vicios y su combate es un tema que constantemente se recuerda en los templos masónicos por la importancia que reviste para el masón el desbaste de su piedra en bruto, es por eso que el día de hoy en El Blog del Masón, les traemos el siguiente artículo: "Masonería, controlando las pasiones: Codicia", esperamos que les agrade.

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¿Cuántas veces hemos deseado algo; algo que creemos es indispensable, al grado de que nuestro criterio se ve nublado por el deseo? Yo creo que muchas, más de las que nos atrevemos a aceptar. El siguiente texto pretende arrojar un poco de luz y sobretodo exponer una percepción respecto de este tema, pues es nuestra labor dentro de la logia: Exponer y Criticar los vicios que corrompen a la humanidad para que con la ayuda de nuestras herramientas, estos no existan en nuestro templo interior, es decir, para convertirnos en hombres de virtud y de honor. Esperamos que sea de su agrado y de provecho para nuestro taller.

La codicia, dijeron, ese es el tema que se sugiere para el Blog de esta semana, y realmente constituye todo un reto, pues siempre cuesta trabajo abordar defectos que todos poseemos. Hay una delgada línea entre lo que es correcto y lo que es fácil, en este sentido, es fácil realizar críticas al aire cuando de señalar defectos se trata, pero lo correcto es observar y analizarse uno mismo antes de arrojar la piedra al que creemos, se encuentra en un error.

Ahora bien, entremos en materia. La codicia resulta que no es un tema a estudiar, no se trata de un asunto de investigación escolar o de algo que encuentres en artículos académicos. Es, sin embargo, una condición humana que ha sido condenada por diversas culturas y religiones en el mundo. Por lo tanto se convierte en un asunto universal que se presenta con frecuencia en los seres humanos. ¿Qué ocurre entonces? Si se trata de una conducta recurrente, presente en la mayor parte del mundo y que todos en diferente medida hemos experimentado, entonces es inherente al hombre? Al parecer, sí. 

Así como todos los llamados “pecados” la codicia es una conducta humana que es en gran medida derivada de nuestra naturaleza y que consiste en el afán excesivo de riquezas, sin necesidad de querer atesorarlas. Por otro lado, también consiste en buscar con incesante persistencia obtener algo, que puede ir desde lo material hasta una conducta en específico, al grado de pasar por la propia familia o por amigos muy cercanos. Es decir, obtener lo deseado a costa de lo que sea con tal de sobreponer las pretensiones personales a las de otra persona o incluso a las de un colectivo.

Por otro lado y dependiendo de la cultura que se trate, se le han dado muchas interpretaciones a esta conducta humana, por ejemplo, se le da por atributo un lobo hambriento, los italianos la han dado por divisa una víbora, con estas palabras: 

"Offende viva, e risana morta, Hiere cuando vive y después de muerta cura".

Se la puede también representar con una mujer que se aparta de un cuerno de la abundancia y entre los poetas, Tántalo es el emblema del avaro y que puede ser investigado a profundidad por vosotros, a grandes rasgos les puedo decir que es un ejemplo claro de lo que la avaricia le hace a los hombres, los corrompe. También en la misma leyenda se recuerda el castigo que está reservado a los avaros, el tártaro de los griegos. O en un rubro más cristiano, aquellos cuya actitud hacia los bienes materiales se desvió de la media inadecuada son castigados en el cuarto círculo. Aquí están condenados los avaros, que acumularon posesiones, y los pródigos, que las derrocharon. Ambos grupos empujan grandes pesos a lo largo del círculo, pero cada uno en dirección opuesta. Cuando se encuentran, chocando, se injurian. Unos reprochan: "¿Por qué acaparas?", los otros: "¿Por qué derrochas?". A continuación cada grupo da la vuelta para recorrer el círculo en sentido contrario, hasta chocar de nuevo con el otro.


El pecado, la conducta, el deseo, la necesidad. Nos podríamos dedicar semanas a decidir en qué categoría podemos incluir a la codicia, la realidad es que se trata de un vicio y que constituye, por lo tanto en una tarea del masón evitarlo. No somos hombres perfectos, eso es cierto, pero podemos tender a la perfección, en eso estriba la grandeza del hombre. Tenemos la capacidad de tomar decisiones, mismas que  nos llevan a caminos distintos, unos oscurecidos por los vicios y otros iluminados por las virtudes. 

En lo general se suele pensar que la codicia constituye en uno de los actos más lamentables y difíciles de combatir por el ser humano. Yo, mis hermanos los exhortaría a que se introduzcan en su templo personal y mediten. No siempre lo que deseamos con desesperación es lo mejor para uno mismo, para los demás o para un colectivo, por último, deseo con toda mi alma que la masonería, que este espacio nunca se llene de hombres codiciosos que busquen engrandecerse u obtener favores a costa de los demás, pues eso señores, no nos engrandece, nos hace tiranos.

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Maestro Masón.

14 de agosto de 2016

¿Cómo es una boda masónica?

15:27
imagen de una boda masónica

Después de haber vivido una de las ceremonias más conmovedoras que puede ofrecer la masonería como lo fue el reconocimiento Conyugal del pasado fin de semana, nos decidimos investigar un poco más a fondo la misma para traeros un trabajo de análisis para que juntos comprendamos de mejor manera los elementos utilizados y su significado en el mundo masónico y por eso que el día de hoy en El Blog del Masón, les traemos el siguiente artículo: "¿Cómo es una boda masónica?", esperamos que les agrade.

Antes de iniciar debo hacer la aclaración de costumbre: En este artículo no encontrarás palabras sagradas, tocamientos ni formas de reconocimiento alguno entre los masones.

Sin más por añadir, ¡comenzamos!

Hay que comenzar mencionando que el término correcto es "Reconocimiento Conyugal masónico" y que no sustituye a las bodas religiosas o civiles, es una ceremonia que tiene como objetivo la inclusión de la ahora esposa de uno de nuestros hermanos a la cadena de la fraternidad masónica, en este sentido, se puede celebrar un reconocimiento conyugal días, meses o años después de la boda civil o religiosa. En fin, vayamos con la preparación del lugar donde se lleva a cabo la ceremonia. Es un sitio acomodado en la misma forma que una logia masónica, y consagrado por el maestro de la logia a fin de que ahí se puedan llevar a cabo nuestros trabajos, como nota, la ceremonia es completamente pública. Sin embargo, como la ocasión lo exige nos encontramos con algunos elementos “extra” como lo son adornos florales, propios de cualquier celebración de este tipo independientemente de si es de carácter religioso o civil. Cuatro copas de cristal que posteriormente servirán como el recipiente de los demás elementos y como un elemento importante hacia el final de la ceremonia.

También, una servilleta blanca color que evidentemente simboliza la pureza, como catalizador de toda la ceremonia y garante de una fructífera unión familiar, flores del mismo color para los invitados a fin de que los pétalos que la decoran sirvan para celebrar con alegría, la nueva familia que acaba de formarse, granos de trigo o maíz, que poseen un bello significado respecto de lo que implica la unión entre dos seres que buscan hacer una vida juntos y progresar creando una familia, el Venerable Maestro lo describe diciendo:

Sin sembrar, no se puede cosechar. Si el grano no muere, no se produce la vida. El color dorado del trigo glorifica el trabajo humano. Es el oro de la tierra y el premio de la labor tenaz” y “Unid los granos que os acabo de entregar, como habéis unido vuestras vidas. Y “Que esta unión, que simboliza el trabajo y el esfuerzo que los dos aportaréis a vuestro matrimonio, produzca multitud de bienes materiales y espirituales en vuestra familia, y os colme de abundancia y prosperidad. Que nunca falten el pan, el vestido y la calidez del hogar.”

Un elemento más y que es de suma importancia es el vino tinto que sirve para sellar la unión con un bello diálogo que el maestro de la logia se encarga de hacer llegar a la pareja diciendo:

“La unión perfecta es aquella donde los amantes beben en el cáliz impecable de su amor. Nadie más debe gustar el néctar de esos esponsales. Cualquier interferencia es sacrílega, y puede romper en mil pedazos el connubio de estas dos almas, como estalla la porcelana ante el golpe atroz, que separa su perfección y hace imposible que pueda recuperar la belleza de su forma. Bebed en la copa de vuestro enamoramiento.”

Posteriormente da a beber a ella y luego a él, quien agota el contenido. El Maestro de Ceremonias recoge la copa, la exhibe y luego la envuelve en una servilleta blanca, y la deposita sobre la mesa.  El Venerable Maestro levanta su mallete y lo deja caer sobre la copa envuelta, y a la vez que dice:

¡Que nadie más beba en la copa de vuestro amor!

Un elemento más es el aceite puro de oliva que es ungido por el Venerable maestro en el pecho del Hermano y la muñeca de su esposa. Por último un bello diálogo:

“Que el Gran Arquitecto del Universo abra vuestros centros intelectuales en toda su potencia, para que tengáis la sabiduría de conducir vuestra relación por los caminos del entendimiento, la tolerancia, la paz y el bienestar”.
Otro significado es el expresado por la misma Biblia

“El Espíritu del Señor nos limpia de todo pecado. Tal como al asearnos y sentirnos limpios nos da gozo, y hasta cantamos, así también el sentirnos limpios de pecado nos llena de gozo espiritual, por ello el Espíritu Santo es el Óleo del gozo espiritual”. (Salmo 45:7).

Por supuesto, también tenemos sus anillos, ritual que fuera adoptado de la ceremonia romana que hace referencia a la fidelidad. Antiguamente el esposo ataba los tobillos y muñecas de su novia con una cuerda hecha de hierbas, ya que según el ritual de esta manera el alma de su amada no lo abandonaría pronto.

Evidentemente no podemos dejar de lado momentos de la ceremonia con una alta carga moral, como lo son el instante que pasa mientras los novios sostienen 2 de nuestras 3 Grandes Luces y las unen con la tercera en el ara. Así como el momento en el que la esposa acompaña a su pareja hasta la cadena de la unión formada por todos los Hermanos Presentes para que pueda cumplir con sus deberes ante la Logia. Bellos pasajes que sin duda le dan realce a la ceremonia con un carácter de fraternidad no sólo entre los Hermanos Masones, sino con la esposa de uno de ellos, quien pasa a formar parte de nuestra enorme familia.

Se trata de una ceremonia sencilla pero con alto contenido filosófico y moral que nos invita a la reflexión sobre temas tan bellos y poco estudiados como lo es el amor entre la pareja. Es también una recepción de la esposa de un Hermano Maestro Masón a nuestra familia, instándola a cumplir y a hacer cumplir a su esposo con las obligaciones que tiene con la institución, para ambos gozar de los beneficios que esta otorga.

“Cásate: si por casualidad das con una buena mujer, serás feliz; si no, te volverás filósofo, lo que siempre es útil para el hombre”. – Sócrates.

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Maestro Masón.

10 de agosto de 2016

Para ser masón, pregúntale a un masón

13:49
masón extendiendo la mano

Todos los días leo a personas que buscan ingresar a las filas de la masonería, la gran mayoría lo hacen por curiosidad (y no está mal) sin embargo es necesario comprender que al acceder al número de los francmasones, uno lo hace para toda la vida, es un compromiso personal y colectivo, es entrar a una familia y por eso que el día de hoy en El Blog del Masón, les traemos el siguiente artículo: "Para ser masón, pregúntale a un masón", esperamos que les agrade.

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Sin más por añadir, ¡comenzamos!

Aquí estamos, dentro del número de los francmasones, trabajando bajo rituales, bajo disciplina y con comodidad, en fraternidad y con completa familiaridad respecto de los elementos y símbolos que se hallan en el templo, pero no siempre ha sido de este modo. Todos entramos a la Logia por primera vez con un temor bastante fundado, aventurándonos a lo desconocido y con una cantidad de preguntas que aún hoy tenemos vigentes. Ya somos parte de una familia, del número de los francmasones. La cuestión es, cuando llegamos a las puertas de la masonería… ¿Lo hicimos voluntariamente? O encontramos este camino por una “invitación”? Este es un trabajo que busca dejar sembrada una duda sobre si es correcto hacer una invitación a un profano (incluyendo la sutil sugerencia) o si debemos dejar que por su propio pie lleguen hasta nuestros templos.

Responded con franqueza ¿Os presentáis aquí de vuestra propia voluntad sin sugestión interesada ni maliciosos pensamientos?
-         SÍ.

Esto es lo que el recipiendario responde al ser interrogado por el maestro de la Logia durante la ceremonia de iniciación al Primer Grado de la masonería. Y es que no pretendo en ningún caso hacer una crítica destructiva respecto de los métodos empleados por mis hermanos, sino buscar dentro del criterio de los mismos una respuesta a mi inquietud, pues si bien es cierto que una de las formas de perdurar la fraternidad es propagándose, también supone el acto más peligroso y la empresa más riesgosa que inicia una Logia. Admitir nuevos operarios a la orden supone, sin más, transmitirles el primer conocimiento iniciático a la Orden masónica y el primer peldaño de esta carrera de vida. Pero qué pasa si un miembro de la orden (como ya hemos sido testigos algunos) nos falla, o utiliza el nombre de la masonería para actos contrarios a la moral, a la virtud o con otros fines personales. La respuesta podría venir de un: “La constitución es clara en cuanto a sanciones Hermano” o “Tendríamos que tomar medidas”, pero me parece evidente que esa no es la respuesta ni la solución.

Sin duda, existen mecanismos preventivos para evitar que cuestiones de este tipo ocurran. La cuestión es que se lleven a cabo con la oportunidad y el tiempo necesarios, además de la seriedad que estos requieren. Por ejemplo, entrevistas de calidad e investigación del candidato con el tiempo adecuado, no quedarse conforme con el criterio del hermano que propone al candidato y sobre todo no ante poner los intereses personales a los de la Logia en su conjunto. Por otro lado y entrando en el tema, la preocupación surge por sucesos que son del conocimiento de todos. Son sucesos en los que algún “iniciado en masonería” (al cual no se puede llamar Hermano) ha provocado a la institución y al taller así, apelando a las palabras de un Hermano de esta misma Logia, “Debemos aprender de nuestros errores”. De este modo, me puse a la tarea de investigar cómo es el procedimiento de ingreso a la orden masónica en Orientes más antiguos, principalmente en las Logias de los Estados Unidos y llegué a la agradable sorpresa de que no es por medio de una invitación como se logra ingresar a la masonería

Por el contrario, es sabido que algunos hermanos masones principalmente de origen anglosajón tienen muy pegada la frase “Ask to one, to be one” (Pregunta a uno, para ser uno). Entonces se cumple el requisito de llegar por propia voluntad al seno de una Logia masónica y pedir ingresar a la misma, sin presiones externas y con la firme convicción de lo que se busca, lógico es, que corresponderá después a la Logia en cuestión, llevar a cabo la investigación de este profano que busca ingresar, pero siempre tomando en consideración los principios que la propia orden exige para que sea un candidato digno de la Institución. También hay solicitudes de profanos que buscan orientación y que se hacen llegar a las Logias con el uso de herramientas electrónicas como los son páginas web y correos electrónicos institucionales. Esto, además de brindar transparencia y seriedad al proceso de aceptación del candidato, garantiza que la logia tendrá operarios sabedores de a qué institución están pidiendo ingresar y prevenidos de las responsabilidades que conlleva formar parte de nuestro número.

También es evidente que en aquellos lugares, ser francmasón llega a ser considerado incluso de carácter curricular y que no se trata de una institución secreta y en algún punto ni siquiera discreta, pues la gente conoce la ubicación de las Logias masónicas y de las actividades que estas desarrollan en bien de la comunidad y de la humanidad en su conjunto, esto guardando con el debido celo, el secreto de las ceremonias que realizamos. Lo anterior lo menciono porque no debemos vernos como un ente ajeno a las necesidades sociales o como un club de élite o VIP en el que sólo algunos pueden ingresar. Pues si bien es cierto que no cualquiera puede ser masón, cualquiera que sea un hombre mayor de edad, librepensador y con un modo honesto de vivir, SÍ puede pedir ingresar a nuestra institución.


Seamos más los que vivimos la masonería con amor, los que creemos en un ideal REAL de superación personal y colectiva en este templo del conocimiento. No permitamos que sean intereses monetarios los que influyan la toma de decisiones dentro de nuestro taller y mucho menos en cuanto a la aceptación de candidatos se refiere. No caigamos en los vicios del mundo profano y sus organizaciones que sólo buscan lucrar o conseguir afiliados a granel que sólo buscan saber quiénes son los masones. Seamos la institución que debemos ser y que la masonería Veracruzana merece. Tomemos las responsabilidades que nos tocan a cada uno. Hay que recordar nuestros propósitos al ingresar aquí, pues no somos un club social, religioso o político. Somos masones y como tales, debemos honor a la centenaria institución que hoy nos cobija a todos nosotros. Dignifiquemos los talleres desde sus cimientos, con nuevos operarios de calidad, no con portadores de anillos masónicos que sólo van a logia a presumir grados.

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